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Asesinato en el Penal N°6: solo falta digan que fue un “autosuicidio”

El ministro de Seguridad (¿?), Juan José López Desimoni, incurrió en el colmo de los colmos, responsabilizando nuevamente a los medios de “magnificar” el asesinato del reo Exequiel Manchita García, quien a sus 20 años dejó la vida en manos de golpes arteros donde -según se desprende de las denuncias- los principales apuntados son nuevamente los guardiacárceles. Como ocurrió el 21 de abril de 2020 en la unidad número 1, donde acribillaron a otro joven, Kevin Candia y, hasta hoy, no hay responsables, investigaciones, procesados o inculpados. No hay nada de nada.
Desimoni llegó a sostener por sus mentideros amigos que los medios (¿Cuáles? Sin los suyos dominan el mercado de la comercialización de la noticia, mayormente oficialista), se encargaron de magnificar y sentar prejuicios sobre la muerto del interno Manchita García. Como que algunos periodistas vieron, acabadamente, que los carceleros (8), masacraron a golpes a una persona que -Candia primero, García después- estaba al cuidado del Estado, no precisamente para que lo maten. En la búsqueda de un efecto de negación Desimoni sostuvo que García “murió de un colapso cardio pulmonar”. Algo lógico, como decir que murió porque está muerto. Una zoncería inadmisible para alguien estudiado, como el abogado Desimoni. Las imágenes son tremendas. Los golpes por doquier existieron. Nunca se sabrá a ciencia cierta, de manera creíble, qué pasó, ni aún con la autopsia. Pero toda persona, cuando llega al suspiro final, muere porque el corazón deja de latir y los pulmones dejan de funcionar. Eso es un colapso cardio pulmonar. Cómo decir “muerte natural” a las tremendas imágenes que dan cuenta de la golpiza a que fue sometido Manchita. Preso o no preso, ningún ciudadano correntino debe estar expuesto a morir por el gatillo fácil, el bastón fácil o el golpe fácil. Mucho menos de sus uniformados.
Una barbaridad sostener que Exequiel murió simplemente porque no respiró más o no latió más. Seguramente del susto. Solo le falta decir a los defensores de esta feroz mecánica encarcelada de la represión, que Manchita se golpeó solo y así sucesivamente en ocho o diez oportunidades. Como lo demuestra su lacerado cuerpo. “Fue una especie de autosuicidio”, diría un viejo maestro de la radiofonía local. Otra barbaridad.

SEGUNDO ASESINATO
La ejecución de García, será la segunda muerte que, casi seguro, no se investigará conveniente ni convincentemente, ocurrida de nuevo en una cárcel de Corrientes. Ni hablar de responsables ni castigos disciplinarios o desplazamientos de directivos del servicio penitenciario que, con Roque Romero a la cabeza, siguen inamovibles vaya a saberse por qué, o por cuantas millones de razones. Nadie sabe ¿dónde está el negocio? A Candia lo mataron el 21 de abril de 2020, a Manchita este miércoles 13 de enero de 2021. Dos muertos en menos de nueve meses. Nada pasará, nada se investigará. Todo seguirá igual en el reino correntino de la impunidad.
Al mejor estilo futbolístico. Todo vale. Y siga siga…

COMENTARIOS
Este es el chico que murió de un “colapso cardiopulmonar”, ustedes saquen sus propias conclusiones.
“A todos los que dicen porque estaba preso… les digo que cualquiera puede estar preso. No hace falta ser un delincuente. Hay circunstancias que la vida te lleva a estar en un lugar así. Por ejemplo, los policías que lo mataron en este momento están presos y no por eso hay que matarlos. Para eso están las penas. No hablen si nunca les pasó a un hijo o un familiar. Nadie puede matar a nadie”. (Sergio Edgardo Gálvez)

CASI UN BARBARISMO
El ministro de Seguridad, aseguró que “el preso no murió por golpes, según informes preliminares”. López Desimoni aseguró que los últimos partes forenses revelan que “los golpes no incidieron en la muerte del recluso”, por lo cual se aguardan otros resultados periciales. Hasta el momento fueron apartados ocho efectivos del Servicio Penitenciario por una investigación administrativa. La Fiscalía está a cargo del caso.
La causa por la muerte del interno Héctor Ezequiel García (20 años), ocurrida el miércoles 13 en la Unidad Penal 6 de San Cayetano, tuvo un giro inesperado en las últimas horas, al conocerse que los golpes no tuvieron incidencia. Según la órbita oficial.
El ministro de Seguridad, Juan José López Desimoni, aseguró que “los últimos informes preliminares que arrojó la autopsia revelan que el interno no murió a causa de golpes”, con lo cual se cambió el escenario de lo que se planteaba al principio, donde daban cuenta que el recluso falleció por un ataque de los uniformados. “Quiero ser absolutamente objetivo con esto, ya que este Ministerio y el Gobierno de la Provincia buscan que se sepa la verdad de los hechos porque hemos visto algunas conclusiones apresuradas en los medios”, agregando que “somos los primeros en poner todo a disposición de la Justicia para que se llegue a la verdad”.
El certificado de defunción da cuenta que el deceso fue consecuencia de un “colapso cardiopulmonar”, cuya causa es materia de investigación, para lo cual se esperan informes complementarios que estarían en dos semanas. El ministro dijo que “ante hechos de esta naturaleza se debe actuar con cautela”. Destacó las medidas que se han adoptado, como las de instruir un sumario administrativo tras lo cual fueron apartados ocho efectivos del Servicio Penitenciario Provincial. “Se presume que inicialmente intervinieron en el hecho que dio origen a la muerte del interno. Se los suspende preventivamente. Mientras tanto avanza una investigación administrativa interna”, señaló.
“Frente a la muerte del recluso -Héctor García- interviene la Justicia Penal, por lo que la Fiscalía lleva adelante la investigación”, y dejó claro que “a nosotros lo que nos interesa saber desde el Ministerio qué es lo que en verdad pasó con la muerte del interno y establecer las responsabilidades que correspondan. De acuerdo con eso, tomar las medidas que el caso amerite. Es decir, fijar las sanciones que correspondan y avanzar en todo lo que tenga que ver con el esclarecimiento del caso”.
Puro bla bla compañero, para no arribar a ninguna conclusión.
Desimoni sostuvo que “acá hay apresuramientos en rotular distintas situaciones vinculadas con la muerte que todavía no está clara, porque la pericia va a demorarse un poco más”. Habló sobre “informes preliminares” que se han obtenido y se consideran claves para el caso. “Resta conocerse la totalidad de los estudios de la autopsia, entre otras medidas de prueba” y consideró que “es una situación delicada, grave, donde queremos llevar tranquilidad tanto a la población como a los familiares del interno fallecido”.
Se aguardan otros tipos de estudios como el toxicológico e informe anatomopatológico, que demorarán unos días y aportarán claridad al hecho mortal.

ROQUE ROMERO
El jefe del Servicio Penitenciario, Roque Romero, señaló que “todo habría ocurrido cuando el chico se negaba a ingresar a su celda luego del recreo”. El informe médico de la autopsia practicada al cuerpo en el edificio del Instituto Médico Forense, confirmó que el joven murió producto de un colapso cardiopulmonar, por lo cual se esperan otros informes preliminares que llegarían al menos en dos semanas.

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