DestacadasPolítica

Martínez Rojas reveló que le ordenaron acusar a Cristina

Aseguró que le pidieron declarar contra la ex Presidenta a cambio de beneficios que le quitaron luego de que amenazara con revelar el entramado.

El empresario correntino Mariano Martínez Rojas, detenido por lavado de dinero y en la causa conocida como «la mafia de los contenedores» reveló que le ordenaron implicar a Cristina Kirchner en las investigaciones de las que él era parte y le guionaron las declaraciones, para convertirse en testigo arrepentido. Después de definir no seguir más la letra dictada desde el oficialismo, quedó sin ninguno de los beneficios otorgados y pasó de estar en una quinta con pileta, a un «agujero» en el Complejo Penitenciario de Marcos Paz, según definió.
Martínez Rojas fue quien se mostró como el salvador de Tiempo Argentino y Radio América, después del vaciamiento del Grupo 23, pero no terminó más que en fraude con una patota contra los trabajadores. Detenido en Estados Unidos (en 2017), comenzó negociaciones con el Gobierno para retornar: «Supuestamente volvía a Argentina, me ponía como arrepentido, empezaba a hablar un par de cosas, me iban a tener guardado unos meses y después me devolvían. Pero cuando llegó no había arreglo». «Me sientan y me dicen ‘¿querés ir a tu casa? vas a empezar a colaborar con nosotros’. Obvio que yo en pos de ir a mi casa y dejar de estar preso, les digo «bueno, ¿qué quieren?» y me dicen ‘vas a empezar con esta lista de nombres, vas a empezar a decir ésto, ésto y ésto y los que no conocés – porque había mucha gente que no tengo contacto ni conocimiento -, nosotros te vamos a contar'».
Según manifestó, en esa historia tenía que implicar a Cristina Kirchner e indicar que ella «era parte de todo el armado, partícipe y jefa de las causas que me arman a mí: todo lo que es manejo de giros al exterior, contenedores. Entonces me empiezan a indicar a quién tengo que nombrar». El empresario aseguró que quien le indicó ésto fue «(Francisco) Lagos, director del Programa de Testigos Protegidos, (Juan) Rebollo (operacional del Programa)» y que se juntó «en dos oportunidades con (el ministro de Justicia, Germán) Garavano».
Básicamente, le exigieron que declarara contra funcionarios kirchneristas y que involucrara a la propia Cristina en las causas en las que él era parte. A lo que, en un primer momento, accedió.
«Me sientan a hacer un careo con una persona que supuestamente era la mano derecha de (Guillermo) Moreno. Yo no tenía ni idea de quién era. El señor se llamaba Fabián Quiroga y me dicen ‘ahora vamos a ver a esta persona'» y le mostraron una fotocopia. «Éste es fulano de tal, vas a decir que lo conocés de tal lugar, que hacía tal operación y que él es la mano derecha y operador de Moreno como de su esposa con el tema de las DJAI», le ordenaron.
Ante esta situación, Martínez Rojas les indicó no conocía a esa persona pero le retrucaron que «no importa eso, vos decís que lo conocés de tal lugar. Si no, se va a cortar todo ésto».
¿Qué es «todo ésto? Hasta ese entonces, Martínez Rojas estaba «en una quinta, estaba preso, dentro del Programa (de Protección de Testigos), en una quinta con pileta». De no seguir el guión, «no iba a tener más esos beneficios y me iban a mandar a un agujero».
Martínez Rojas describió que «el Programa (de Protección de Testigos) es Patricia Bullrich, es Garavano. Está todo manejado y orquestado y después se direccionan las denuncias a través de (Carlos) Stornelli».   «Te llevan a las reuniones con la Oficina Anticorrupción y te dicen ‘vamos a hacer esta denuncia, la cual la vas a presentar vos, la vas a escribir a mano y la vas a presentar como querellante’. Ejemplo, de
Cristina Kirchner, de Aníbal Fernández, de Moreno. Todas mentiras. Y me dicen ‘nos las vas a dar a nosotros, va a quedar en la Oficina Anticorrupción. Nosotros vamos a abrir otra investigación y otra denuncia y va a recaer en el juzgado de (Claudio) Bonadio'».
Después de meses de promesas de beneficios, relató que llamó a Comodoro Py y amenazó con denunciar «cómo está armada la causa, todos los testigos falsos, los papeles, todo. Y el dinero que se llevó cada uno». Y agregó: «Dije que iba a explotar todo, que iba a decir cómo fueron armadas las causas. Que las armé, no las armé yo, que las armaron ellos pero me las pasaron a mi para armarlas». Narró que a las dos horas lo fue a buscar el Servicio Penitenciario a la quinta en la que vivía, en Lobos: «Me meten en una camioneta y me traen a Marcos Paz, al buzón donde estoy ahora. Un buzón es una celda con el tamaño de un baño, con un pozo, un colchón, encerrado. Sin televisión, sin radio, sin nada y no ves la luz del día».
El empresario resaltó que pasó «de ser el testigo más protegido de Argentina, con cuatro autos a todos lados, con un equipo de seguridad de ocho o diez personas, a estar en Ezeiza en un pabellón común colectivo, con presos comunes» que lo «han cagado a palos, robado y torturado».
Incluso, relató una serie de torturas psicológicas como el hecho de no darle su medicación para un tumor en la garganta que tiene o la aparición de una soga (en forma de horca): «La soga en el escritorio empezó cuando llegué, me la dejaron en Gendarmería».
Al igual que los otros testigos protegidos que están en Marcos Paz, como contó Ibar Pérez Corradi, detenido por narcotráfico, está en huelga de hambre porque la comida que les manda el Programa no es apta. «No son condiciones humanas para nadie», dijo y describió que están todos «en un pasillo de diez metros». Según su relato, Martínez Rojas es el híbrido de Leonardo Fariña y Pérez Corradi. Tuvo los beneficios por seguir un guión y se los sacaron cuando decidió abandonarlo.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar