Qué implicancias tiene. La delegada de ATE y meteoróloga, Ana Saralegui, alertó sobre el impacto del recorte de personal en el organismo nacional. La referente gremial confirmó que la medida gubernamental afecta a trabajadores de estaciones meteorológicas en casi todas las provincias, incluyendo el despido de dos agentes en la ciudad de Sáenz Peña, Chaco.
Según detalló Ana Saralegui, de los 140 desvinculados, 80 cumplen funciones críticas en las estaciones donde se recolectan los datos primarios para elaborar pronósticos y alertas tempranas. Sostuvo que la decisión pone en peligro la seguridad pública y el correcto funcionamiento de sectores como el campo, la industria y la energía, dado que se interrumpe la cadena de generación de información técnica esencial.
«Estamos mal porque nos anunciaron que van a despedir a 140 trabajadores, de los cuales 80 operan en las estaciones donde se toma el dato para hacer los pronósticos o las alertas. Con esta decisión, el gobierno está poniendo en riesgo a la población», sentenció Saralegui.
La especialista cuestionó el argumento de una supuesta modernización del servicio, señalando que se trata de un desguace institucional. Según su análisis, un plan serio de tecnificación requeriría un proceso de transición al menos de un año para homologar estaciones automáticas con las convencionales, evitando la pérdida de series estadísticas centenarias y garantizando la conectividad y energía necesarias para los equipos nuevos.
«El gobierno lo quiere disfrazar de modernización, pero en realidad lo quiere cerrar. Agarraron a un señor de sistemas y listo; no hablaron con ningún meteorólogo. Están desguazando el servicio», afirmó.
El gremio anunció un «apagón meteorológico» para el 24 de abril. La medida consistirá en un cese de tareas entre las 5:00 y las 12:00 del mediodía, que impedirá la provisión de datos climáticos en tiempo real. Esta acción afectará directamente la operatividad de los aeropuertos, ya que sin los reportes oficiales del organismo no se encuentran garantizadas las condiciones de seguridad para los despegues.
«Si fuera un plan serio, primero compras las estaciones automáticas, las homologas con las convencionales y después de un año las largas para que funcionen solas. Acá cortan los datos que sirven para hacer estadísticas de hace 100 años; una estación automática empezará de cero». Advirtió sobre la vulnerabilidad operativa: «Hay estaciones que no tienen internet o si hay un problema de energía, la automática deja de funcionar».
«El 24 haremos un apagón meteorológico, sin datos ni información. En los aeropuertos no vas a tener datos y los vuelos no van a despegar; es lo más visible, pero también afecta al campo, la industria y la energía», detalló la referente de ATE. Saralegui remarcó que el impacto económico de prescindir de los profesionales será mayor para el Estado: «Nosotros decimos que les sale más caro no tenernos».

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