La rutina de lo extraordinario. Lionel Messi, ese pibe que pisa los 40 y le gana al tiempo con un fútbol delirante. Cuarenta años después de la épica de Diego Maradona ante los ingleses, otra gesta argentina enamora al mundo del fútbol. Dallas no está muy lejos del Azteca de México DF. Es Lionel Messi el mejor futbolista de la historia.
Lo certificó con otra noche brillante en una Copa del Mundo y alcanzó un lugar privilegiado con tintes milagrosos que lo confirmaron como eterno. Alrededor del mundo ya no tienen dudas en pasar madrugadas o despertarse con los ojos rojos por él. El pibe de 39 años que lleva casi 20 años mostrando movimientos con fluidez, como corriendo en el aire, con una silueta tenue tras el tranco frenético que pueden normalizar el resto de los futbolistas mortales.
Puede parecer extraño, porque se le considera el mejor jugador de todos los tiempos, pero a medida que se acercaba el Mundial de 48 países y 104 partidos, Messi sintió la necesidad de demostrarse a sí mismo que aún podía marcar la diferencia para Argentina.
Muchos lo pusieron en el exilio de la MLS, pero Messi no solo demostró que sigue estando a la altura, sino que puede ser el mejor jugador de Argentina y el mejor del Mundial. «Cualquier otro se habría retirado tras ganarlo en 2022, pero es un competidor nato», declaró Xavi a The Athletic.
En Arlington ante Austria volvió a marcar un doblete en su partido 28 con Argentina en Mundiales. El portugués CR7 con 23 partidos, el alemán Manuel Neuer con 21 y el croata Luka Modric con 20, son los futbolistas activos más cerca. Pero también LM10 llegó a los 18 goles y se convirtió en el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo (superó los 16 de Miroslav Klose que llevaba activo hace 12 años).
La misma noche que Lionel también logró la mayor cantidad de partidos consecutivos marcando goles en la Copa del Mundo (los últimos cuatro de Qatar 2022 y estos dos en 2026) y se convirtió en el jugador con más victorias en la historia de la Copa del Mundo (18, dejando atrás al propio Klose con 17 y al brasileño Cafú con 16).
Todo a su alrededor evoluciona, gana en velocidad y fuerza, acumulando piezas para un fútbol más dramático que nunca, pero la madurez llegó con goles. Messi se mueve con fluidez, como en el aire, esperando el momento de jugar con el balón. Incluso en su versión minimalista, hay una alegría juvenil en lo que hace. Quizás por eso lo amamos con una ternura sincera. Quizás por eso trasciende el discurso trivial de la afición, que lo eligió desde cuando tenía 19 años. Veinte años de diferencia y hubo algo de poesía en la forma que se produjo este doblete ante Austria. Messi está jugando su sexto Mundial y tiene un largo camino. El juego no es un medio para el fin, sino el fin en sí mismo.
Pero llegar a ser el máximo artillero de la historia mundialista tuvo su evolución y su retórica de epopeya. Cuando Messi debutó en el Mundial, en 2006, Ronaldo marcó su gol 15° en la historia del torneo y superó el récord de Gerd Müller que se había mantenido durante 32 años.
Ese registro del «Gordo» Ronaldo duró menos tiempo y fue superado en 2014 por el alemán Klose, quien también ganó el título con Alemania. Messi anotó cuatro goles en la campaña brasileña en la que Argentina quedó subcampeona.
En 2018, Messi solo anotó un gol en la caótica actuación de Argentina en esa edición. Llegó a seis goles mundialistas e igualó la marca de Neymar en ese momento.
Pero en 2022 todo cambió. Marcó siete goles, se proclamó campeón y quedó como segundo máximo goleador (uno menos que Mbappé), pero anotó más goles en Mundiales que Pelé. Y que Neymar. La suma total había quedado en 13.
Tras haber marcado tres goles en el partido inaugural contra Argelia, este 2026, Messi parece escribir sus últimas páginas doradas (creemos que sí). Con Austria no bajó la intensidad de los festejos y las actuaciones sobresalientes. Aun así, también hizo historia a contramano: se convirtió en el primer jugador en fallar tres penales en el tiempo reglamentario en un partido de la Copa del Mundo. El GOAT erró ante Islandia en 2018, falló ante Polonia en 2022 y ahora, perdonó ante Austria en 2026.
El DT español Luis Enrique fue claro después del partido de ayer: «Todo el estadio se quedó en shock cuando Messi falló el penal, pero eso es el fútbol. Incluso, los mejores jugadores de la historia tienen momentos así. Lo que separa a las leyendas de los demás no es si fallan, sino cómo responden después de fallar. Y si hay un jugador en quien confiaría después de un revés, es Lionel Messi».
Con un número récord de partidos y goles, un título y el premio al mejor jugador del torneo, ¿qué más podría desear Messi en un Mundial? La respuesta es: su capacidad goleadora. En la edición de 2026, los cinco goles de Argentina en los dos primeros partidos fueron obra suya.
Cuando muchos lo dejan con poco rodaje, Messi sorprende a los pocos detractores que quedan y engaña a los muchos que tenemos una mirada natural y mortal. En 2022, del entorno del jugador habían filtrado que no llegaría a este Mundial. Antes de la final con Francia, comentó a la prensa: «Me enorgullece poder culminar mi trayectoria mundialista jugando esta final. Lo que estoy viviendo es emocionante. El domingo será mi último partido en un Mundial». Cuando el emir de Qatar le impuso un apodo a Messi antes de levantar el trofeo en Lusail, muchos, incluido Messi, pensaron que ese era el final. El Mundial de Estados Unidos, Canadá y México parecía algo muy, muy lejano.
Dos décadas después, el mismo escenario mundial. La misma magia. Una era diferente. Desde el adolescente tímido en Alemania hasta el indiscutible mejor de todos los tiempos en Dallas, la trayectoria de Lionel Messi es una de las más extraordinarias en la historia del deporte.
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