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Policiales

Loan: «Los gritos desesperados de un niño»

Declaró un chofer de ambulancia: «Escuché gritos desesperados de un niño». Abundio Escobar vive en El Algarrobal, a pocos kilómetros de la casa de la abuela del nene, Catalina Peña. El juicio por Loan Peña avanzó este jueves con una nueva audiencia en el Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional. Ante el Tribunal Federal prestó declaración el testigo que afirmó escuchar gritos de niño en la zona rural de la desaparición.
En principio, para este jueves se esperaba también la declaración de Ramón Dupuy, sin embargo, su testimonio fue reprogramado. Las partes se opusieron a que el testigo se presente por videoconferencia, como había sido autorizado por el tribunal.
Por lo tanto, en la audiencia de hoy solo declaró un testigo. Se trata de Abundio Escobar, un chofer de ambulancia, quien durante la investigación afirmó haber escuchado los gritos de un niño el 13 de junio de 2024, la tarde que Loan desapareció.
Según dijo en la primera instancia, fueron tres los gritos que habría escuchado alrededor de las 18.40, aproximadamente cuatro horas después de la desaparición en el naranjal. Escobar vive en la zona rural de El Algarrobal, a alrededor de un kilómetro de distancia del camino que va hacia la casa de la abuela del nene, Catalina Peña.

🔴 Declaró Abundio Escobar: «Escuché gritos desesperados»
Escobar trabaja en el hospital de 9 de Julio como chofer de ambulancia y vive en la zona rural donde desapareció Loan. Al comienzo de su testimonio, dijo que alrededor de las 11.30 de la mañana del 13 de junio vio la Ford Ranger de Carlos Pérez y Victoria Caillava dirigirse hacia la casa de la abuela Catalina. Más tarde, cerca de las 14, la camioneta volvió a pasar.
Además, contó que a las 7.30 de la mañana se cruzó con Antonio Benítez. “Normalmente, casi a diario, con Laudelina (Peña) iban a la casa de Catalina”, dijo.
“A la tarde, entre las 17 y las 17. 15, escuché el sonido de un chico. Eran gritos desesperados, salí de mi casa y me puse a ver si venía alguien”. Según relató el testigo, volvió a cruzarse con Benítez durante la tarde, cerca de las 19.30, antes de entrar a buscar en el monte. “Él bajaba de una camioneta, yo estaba atrás, abrió una tranquera y corrió hacia el campo”, recordó.
Del mismo modo, dijo que al día siguiente recorrió a caballo la zona del eucaliptal de donde oyó los gritos frente a su casa. “Busqué hasta el mediodía”, contó.
Cuando la defensa le volvió a consultar por lo que escuchó (tono y contenido), Escobar remarcó: “Fue el grito de una criatura, como si se le hubiera tapado la boca”. Además, explicó que el sonido le llegó de una distancia de 200 metros, “cortando derecho hacia el campo”.
En otro momento de la declaración de Escobar, el abogado Enzo Di Tella (defensor de Benítez) le marcó una contradicción en cuanto al horario de los gritos. El cuestionamiento giró respecto a su testimonio en la instrucción, donde mencionó que lo que escuchó fue entre las 18 y las 19.
El testigo admitió su confusión en la primera instancia, pero aclaró: “Fue más temprano, en ese horario (18-19) ya llegaron los policías y los bomberos. Los gritos fueron antes, era de día todavía”.

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