Desde el municipio correntino señalaron que estas medidas físicas son «indispensables» para obligar a los conductores a frenar, independientemente de su voluntad, y reducir la gravedad de posibles siniestros.
La Municipalidad de Corrientes avanza con un plan de mantenimiento e instalación de reductores de velocidad en puntos estratégicos del ejido urbano. Las tareas, que recientemente se focalizaron en la zona de la plaza 25 de Mayo, buscan blindar la seguridad en sus entornos, donde la afluencia de niños, adolescentes y adultos es constante.
La iniciativa, ejecutada a través de la Secretaría de Movilidad y Seguridad Ciudadana, se fundamenta en la Ordenanza N° 2823. Según explicaron desde la comuna, la prioridad es garantizar la integridad de los «usuarios vulnerables» de la vía pública mediante obstáculos físicos que fuercen la disminución de la marcha, eliminando el factor de la discrecionalidad del conductor.
Protección de los más vulnerables
La directora general de Seguridad Vial, Cinthia De Jesús, destacó que estas acciones son vitales en cercanías de escuelas, sanatorios y edificios públicos. “En este tipo de entornos, los peatones son los más expuestos. La adopción de medidas físicas resulta indispensable para prevenir accidentes y, en caso que ocurran, disminuir la gravedad de las lesiones”, detalló.
El diseño de estos reductores busca generar una disminución constante de la velocidad, lo que otorga a los conductores un mayor tiempo de reacción ante imprevistos, como el cruce repentino de un estudiante en horario escolar o la circulación en áreas de recreación familiar.
Marco Normativo y Técnico
Desde el municipio correntino insistieron que la colocación de estos elementos no es aleatoria, sino que responde a estudios técnicos y a la normativa vigente que respalda la intervención del espacio público en post del bien común.
Con estas obras, la gestión local busca ordenar el flujo vehicular en el casco histórico y barrios periféricos, consolidando una herramienta preventiva que actúe donde las señales de tránsito convencionales a veces no bastan para modificar la conducta al volante.

