En medio del esperado anuncio sobre infraestructura, concesiones y una disputa en la semana, y del anuncio de la reanudación de la autovía 12 al cruce con Nación por el corredor Belgrano, todo está en veremos nuevamente. La confirmación del reinicio de la autovía 12 abrió una semana favorable para la gestión provincial, pero el debate por la exclusión del corredor Belgrano de la nueva concesión vial derivó en un fuerte enfrentamiento político entre Corrientes y Nación.
El futuro del Corredor Belgrano fue centro del debate político de esta semana.
La semana política de Juan Pablo Valdés estuvo atravesada por un tema central: la infraestructura. Lo que comenzó con una noticia largamente esperada para Corrientes: “la confirmación de la reactivación de las obras de la autovía de la Ruta Nacional 12”; terminó derivando en una fuerte controversia con el Gobierno Nacional por el futuro del denominado Corredor Belgrano, una discusión que involucró a funcionarios provinciales, municipales y referentes históricos de la política correntina.
El primer anuncio llegó con tono positivo. El gobernador confirmó que la Nación había regularizado pagos por $2.400 millones a la empresa JCR y que los trabajos volverían a tomar ritmo a partir del 1 de julio. La obra, que presenta un avance cercano al 75%, es considerada estratégica para mejorar el acceso a la capital provincial y reducir uno de los principales cuellos de botella del tránsito regional.
La novedad fue ratificada por el jefe del Distrito 10 de Vialidad Nacional, David Moulin, quien precisó que el reinicio formal está previsto para julio y que el horizonte de finalización apunta a 2027. Sin embargo, la coincidencia terminó allí. La tensión apareció cuando el funcionario nacional se refirió al reclamo impulsado por la Provincia y la Municipalidad de Corrientes para que el corredor conformado por las avenidas 3 de Abril, Ferré e Independencia sea incorporado al nuevo esquema de concesiones de la Red Federal.
Moulin fue categórico. «El corredor Belgrano nunca fue jurisdicción del gobierno nacional», argumentando que la traza pertenece a la Provincia y posteriormente cedida al municipio capitalino, por lo que jurídicamente no puede ser incluida dentro de una concesión nacional.
«Una cosa no quita la otra»
La respuesta de Valdés llegó apenas horas después y marcó el tono político de la semana. «Está muy bien que nunca haya sido nacional, pero que está mal. Una cosa no quita la otra», afirmó el mandatario. Trasladó el debate desde la cuestión administrativa hacia la necesidad de resolver un problema concreto de infraestructura. «Creo que ya que él tiene una buena llegada y que tiene la posibilidad de solucionar esto, como buen correntino debería solucionarlo entendiendo la problemática justamente que le genera a los correntinos», expresó.
Endureció su posición al señalar que Nación tiene la oportunidad de reparar una situación histórica. «Tiene la gran posibilidad de solucionar lo que otros gobiernos nacionales le hicieron y dañaron a la infraestructura vial de Corrientes», sostuvo y remató con la frase que sintetizó el cruce: «En vez de dedicarse a contestarme a mí, podría dedicarse a solucionar ese problema».
El eje del reclamo provincial es económico y operativo. Según el gobierno correntino, el tránsito pesado que atraviesa diariamente la ciudad genera un deterioro constante sobre una infraestructura que debe ser mantenida con recursos locales, mientras los ingresos derivados del sistema de peajes permanecen en la órbita nacional.
CONTRASENTIDO
En esa línea se pronunció el intendente capitalino Claudio Polich. «Es una cuestión de sentido común más allá de lo que diga la ley», planteó. El jefe comunal recordó que alrededor de 2.500 camiones circulan diariamente por el corredor y reclamó una participación en los fondos generados por el peaje. «Los correntinos no tienen porqué financiar con sus impuestos el corredor Belgrano cuando ya existe un peaje», sostuvo. También calificó de «contrasentido» que la Ciudad deba absorber los costos de mantenimiento de una vía utilizada por el transporte regional e internacional.
La discusión sumó otro actor: el vicegobernador Pedro Braillard Poccard. Desde una perspectiva más amplia, vinculó el problema al crecimiento del corredor bioceánico y a la transformación de las rutas comerciales sudamericanas. «Hay cosas que hay que arreglar», afirmó. Recordó que Provincia y Municipio afrontan reparaciones derivadas del tránsito internacional y alertó sobre los riesgos de seguridad que generan los camiones con cargas peligrosas cuando se producen interrupciones en el Puente Belgrano. «Eso hay que definirlo de alguna manera», reclamó.
La escalada política encontró su punto más alto con la intervención del exgobernador y actual senador provincial Gustavo Valdés. En un contexto donde también reaparecieron los cuestionamientos por la falta de avances del segundo puente Chaco-Corrientes, el dirigente radical apuntó directamente contra la Casa Rosada. «Como siempre, la Nación es desertora de sus responsabilidades», afirmó y profundizó que «uno vota un gobierno para ir resolviendo los inconvenientes». Para el exmandatario, la estrategia nacional implica trasladar obligaciones a otros niveles del Estado. «Así es fácil gobernar; tirar la responsabilidad al otro», sentenció.
Mientras el debate vial monopolizaba la agenda pública, Juan Pablo Valdés desplegó una intensa actividad institucional. Reiteró el reclamo por las regalías hidroeléctricas de Yacyretá y sostuvo que Corrientes «sufre discriminación» en la distribución de esos recursos. Recibió a consejeros de la Entidad Binacional Yacyretá para avanzar en gestiones vinculadas a tierras, concesiones y obras pendientes.
Encabezó encuentros con el embajador de Austria, Gerhard Mayer, y empresarios de ese país para promover inversiones foresto industriales, proyectos ferroviarios y el desarrollo logístico asociado al puerto de Ituzaingó. Se sumó el balance de sus primeros seis meses de gestión, la convocatoria “luego postergada” a una reunión ampliada de gabinete para «ajustar algunos tornillos», la continuidad de las gestiones por el traspaso de tierras nacionales y las expectativas oficiales de una recuperación económica durante el segundo semestre.
La semana concluyó con una paradoja política. El mismo tema que permitió anunciar la reactivación de una de las obras más esperadas de Corrientes terminó convirtiéndose en el escenario de una disputa de fondo sobre competencias, financiamiento y responsabilidades. Detrás de la discusión por la jurisdicción del Corredor Belgrano, la Provincia busca instalar una pregunta más amplia: quién debe hacerse cargo de la infraestructura que sostiene uno de los principales corredores logísticos del nordeste argentino.

