Eduardo Páparo es vecino del barrio Galván, vive por el pasaje Atenas, acuciado por la inseguridad y lindante al barrio Cichero. Afirmó que los robos e ingresos a las viviendas son moneda corriente en la zona y lamentó haber construido su casa allí, «pero me críe y viví toda la vida aquí». Aseguró que los «chorros» habituales son cinco y están identificados.
Tras relatar los hechos de inseguridad que afectan habitualmente a los vecinos, Eduardo afirmó que tiene sentimientos encontrados. «Me arrepiento de haber construido acá, pero acá viví a toda la vida, acá me críe», agregando que muy cerca, tienen el asentamiento de la calle Alberdi, «donde hay drogas de todo tipo».
El hombre sostuvo que son cinco los habituales «chorros» que ingresan a robar a la casa de los vecinos y dio los sobrenombres de cada uno de ellos. «Son cinco delincuentes, la Comisaría Segunda sabe quiénes son, deben tener más de 100 denuncias, porque hace muchos años que están robando», se quejó. Respecto a las denuncias, Páparo cuestionó que «tenemos que llevarle nombre, apellido y dirección de los delincuentes» y agregó que «los fiscales dan la orden que quede detenido, pero los jueces los sueltan porque dicen que no hay peligro de fuga».
«La parrilla del patio de mi casa tiene una cadena con candando, y hasta las cámaras enrejamos», dijo el vecino del barrio Galván II sobre el pasaje Atenas.
Se lamentó porque «nací en este barrio, tengo 43 años y hoy me arrepiento de haber construido mi casa aquí».

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